sábado, 4 de diciembre de 2010

La “Inteligencia” Mexicana.

Un sector que ha hecho del pensamiento crítico su actividad vital” aunque señala que la obra de esta “Inteligencia” no se encuentra del todo en libros, sino mas bien en su influencia en la obra pública. Y es José Vasconcelos, el fundador de la educación moderna en México, el primero en citar. Miembro del grupo Ateneo, Secretario de Educación Pública que pretende continuar la obra de Justo Sierra: ampliar la educación elemental y perfeccionar la enseñanza superior. Vasconcelos funda sus principios educativos en la tradición. La nueva educación, anota Paz, “se funda en la sangre, la lengua y el pueblo”. El filósofo y escritor,  nutre su proyecto con la revolución, colaboran poetas, escritores, pintores, artistas en general, que como Vasconcelos, siente al periodo revolucionario como la verdadera cara de México. Emergen las artes populares, los muros son para los muralistas y se fundan escuelas en todos los rincones de México. La literatura mexicana, reflexiona sobre la conquista y el pasado indígena, y los autores más atrevidos en la reciente revolución.
Había que levantar al país y quién mejor que los intelectuales para hacerlo. Los caudillos se allegaron de gente de estudios, y muy pronto: los poetas estudiaron economía, los novelistas se hicieron abogados y ejemplos por el estilo.
Por supuesto que no todos los miembros de la “Inteligencia” colaboraron; algunos incluso se opusieron al régimen y como en el caso de Manuel Gómez Morín y otros, fundaron el partido de oposición. El Acción Nacional.
Otros miembros de la “Inteligencia” que por su impacto nombra el autor serían: Samuel Ramos, autor de El perfil del hombre y la cultura en México, primer estudio del mexicano y antecedente directo de El laberinto de la soledad, Jorge Cuesta, quien dedica su obra a indagar el sentido de nuestras tradiciones, Daniel Cosío Villegas, fundador del Fondo de Cultura Económica, Textos de todo tipo al alcance de todos, José Gaos, exiliado español y filósofo, Alfonso Reyes, escritor apasionado, poeta crítico y ensayista, quien pretendía “Buscar el Alma Nacional” Leopoldo Zea, historiador, y algunos más de tipo político.
Podemos concluir que  “exceptuando la revolución hemos vivido nuestra historia como un episodio de la del mundo entero. Nuestras ideas, así mismo, nunca han sido nuestras del todo, sino herencia o conquista de las engendradas por Europa” Sin embargo, sostiene “el mundo moderno ya no tiene ideas” México, a partir de su conquista, fue influenciado por las ideas liberales, que como el mundo mismo, se tenían que actualizar. La diferencia histórica de una Europa: vanguardia de las artes, las guerras, las ideas y el pensamiento filosófico, con un México nacido de la violencia y cursando un tiempo histórico distinto, fue lo sucedido.
Pero a partir de la Revolución, México y el mundo viven al día. “Con un futuro por inventar”.

De la Independencia a la Revolución.


La independencia de la Nueva España, es tan ambigua como la conquista. No es una independencia propositiva en ideas, no hay postulados ni ideas universales. Los caudillos, es decir los sacerdotes, no tienen una idea clara de que hacer. Su única virtud, es que escuchan de cerca al pueblo. La independencia sudamericana inicia con San Martín y Simón Bolívar. Se crean estados y promulgan leyes. En la Nueva España, se luchaba por liberar a los criollos de la burocracia peninsular pero, no se pretendía cambiar las estructuras económicas ni sociales. Los ecos de la Revolución Francesa y la Norteamericana se escuchaban por todos lados. Los insurgentes vacilan entre la independencia total, o formas modernas de autonomía. La guerra inicia por los abusos de la burocracia española contra los latifundistas. Pero más allá estaba también el abuso de los latifundistas hacia sus campesinos. “No es una rebelión de la aristocracia contra la metrópoli, sino del pueblo contra la primera”. Hidalgo termina con la esclavitud, Morelos reparte los latifundios, pero, la iglesia y los grandes propietarios buscan ayuda en la Corona Española. Hidalgo, Morelos y Mina, sucumben ante la alianza. Entonces, un hecho inesperado sucede. En España, los liberales toman el poder, transforman la monarquía en constitución y amenazan seriamente los intereses del clero. En México, la iglesia y los grandes propietarios, temiendo quizá una reacción en cadena, buscan a los insurgentes vivos y ¡consuman la Independencia de la Nueva España!
Sin embargo, se hereda el viejo orden español sin la visión futura de una sociedad moderna. Aparece entonces, la imagen del dictador hispanoamericano con su primera impresión: la del libertador. Las nuevas sociedades se formaban por militares ansiosos de repartirse el botín. En México mientras tanto, aparece una constitución, copia de Europa y Estados Unidos que pasaban por una realidad muy distinta a la nuestra, es decir: la revolución Industrial. Esta constitución ligeramente liberal y democrática, era, por un lado inaplicable, y por el otro, ocultaba nuestra realidad histórica por completo.

Nuestros días

 “La revolución no ha hecho de nuestro país una comunidad o siquiera una esperanza de comunidad”. Sin embargo, como todas las revoluciones del mundo, -la de México fue la primera del siglo veinte- ninguna ha terminado satisfactoriamente su labor. ¿y cuál sería el punto culminante de una revolución? En primer término, liquidar el régimen feudal, transformar el país mediante la industria y la técnica, suprimir nuestra situación de dependencia económica y política y, en fin, instaurar una verdadera democracia social. Ahora bien, la historia va a la par para todos, el planeta, unificado desde la expansión imperialista, enredó por completo las economías de todos los países. Desde luego, unos beneficiados y otros no. “Lo conquistado hay que defenderlo todavía”
Particularmente, en México, el crecimiento demográfico, no previsto por los primeros gobiernos, se presentó como una máscara que esconde el actual desequilibrio. La reforma agraria por su parte, cuenta todavía con millones de campesinos en extrema pobreza; principal causa de braceros en Estados Unidos. La industria y los centros de producción son insuficientes para absorber la demanda de trabajo en las ciudades. Ahora bien, si bien el General Lázaro Cárdenas al expropiar el petróleo y el ferrocarril entre otros impulsó la economía interna del país, también es cierto que tocó fibras muy sensibles, económicamente hablando, del vecino país del norte.
Con la industrialización del país, surge la clase obrera, aquella que según Marx “lleva el curso de la historia”. En México, esa clase obrera y mediana burguesía, surge desde las entrañas mismas del poder. Primero se apoya a Venustiano Carranza –buen momento para recordar que también fue gobernador porfirista- luego a Álvaro Obregón y finalmente a Plutarco Elías Calles. El estado desde entonces ha protegido las organizaciones sindicales. La burguesía por su parte, se alió directamente con el gobierno así, el banquero se convirtió en senador o diputado. Desgraciadamente, carecemos de una industria básica por la sencilla razón de que somos un país productor de materias primas. Entonces, dependemos de los grandes capitales que imponen condiciones cual viejos conquistadores. También carecemos de una industria pesquera, el turismo y los dólares equilibran, sensiblemente, la economía pero nada más. La inversión de capitales públicos ya sea en préstamos gubernamentales o por medio de las organizaciones internacionales. Podríamos hacer más si nos unimos a otros pueblos con problemas semejantes a los nuestros,  incluye África y los países asiáticos.
Vemos que muy pobres son nuestros instrumentos intelectuales, hemos pensado muy poco por cuenta propia. Pero somos nosotros los equivocados, no la historia. “Somos por primera vez en nuestra historia, contemporáneos de todos los hombres.

reflexion para todos los mexicanos

La identidad nacional en el contexto globalizador

Platón, expresó "…las cosas son nada más las sombras cuyos perfiles proyecta la luz de las ideas eternas sobre el muro de la caverna en cuya penumbra vivimos irremisiblemente."
Nunca, como hasta hoy, tantas personas han estado y están como en la caverna de la que habló Platón, lo que ven son imágenes; justamente así se presenta la globalización: una imagen del mundo en que el hombre aparece como una diminuta partícula ante el gigante tecnológico denominado cibernética. En tal medida esa imagen ha cobrado vida propia que hoy corren ríos de tinta y se alzan montañas de cuartillas para demostrar que ella, la globalización, y su política acompañante el neoliberalismo, constituyen la causa de los males que nos agobian; pero si nos detenemos en el análisis y buscamos los elementos esenciales nos damos cuenta de que en nada ellos son responsables de las desigualdades y los malestares graves y convulsos de nuestro mundo, al contrario, forman parte de ellos como resultado del devenir de la humanidad hasta nuestros días en que los cambios inducen de manera inminente a saltos cualitativos hacia un orden social, político, económico y ecológico más justo, acorde con los sueños y las esperanzas de la gente.
La globalización se centra en el largo proceso multisecular de la internacionalización, que tiene ondas raíces en la época denominada de Renacimiento, esa fecunda etapa de la humanidad en que las artes, el comercio, la música, la literatura y las ciencias florecen y con ellos pueblos y ciudades hasta el surgimiento de la nación, que cambió el modo de vida, las personas dejaron de vivir en comunidades, zonas o regiones relativamente aisladas e independientes para formar parte de un conjunto mayor de límites geográficos precisos e identidad signada por sus símbolos, por su idiosincrasia, por su lengua común y su psicología común que los hace iguales y diferentes a los demás.
Data de esa época la "Divina Comedia". Hacemos referencia a esta, entre tantas de gran calado que han llegado hasta nuestros días, por lo significativo de su mensaje en ese viaje por el Infierno, el Purgatorio y finalmente el Paraíso. El devenir de la humanidad, de nuestros ancestros aquí, se parece mucho a la obra de Dante Aligieri; El milenio que termina mucho tiene que ver con el paso por el Purgatorio y la llegada al Paraíso; allí, en el Purgatorio, los castigos no son eternos hay esperanzas de salvación, se puede alcanzar el paraíso… la globalización es el chivo expiatorio.
La globalización se nos ha venido encima como un fantasma que no encuentra referente en ninguno de los paradigmas de nuestro tiempo, cada quién la ha tomado y adaptado a sus necesidades e intereses, en este sentido es en el campo económico donde más éxito ha tenido porque ha dado cobertura para implementar políticas y establecer modelos de "desarrollo" al servicio del norte. Ella, la globalización, se convirtió en el vehículo ideal para imponer su dominio, sin resistencia aparente, en el tercer mundo; bajo el pretexto de la objetividad del proceso, tratan de crear en las masas un estado de abstinencia favorables para hacerles creer que la cultura y el bienestar vienen de afuera, del norte, y contra eso no se debe luchar. Por fortuna esta postura está generando en el mundo, y particularmente en América Latina, el efecto contrario. Los pueblos no han perdido las esperanzas y desde sus raíces se enfrentan al mundo, no lo desdeñan, lo asumen salvando su yo, contraponiendo su identidad y sus valores a los del otro para enriquecer y enriquecerse, para formar la gran urdimbre de la cultura universal.
La idea de lo nacional, en el contexto de la globalización, debe reformularse; la persistencia del imperialismo y la dependencia no significa que nos movamos en el mismo escenario de principios del siglo XX ni siquiera en las décadas posteriores a la segunda mitad de la centuria, significa que los viejos tipos de vínculos (internacionales) se hallan subsumidos y atravesados por nuevos (transnacionales):
"… no se dejan pensar desde las transferencias de categorías y nociones como Estado, partido, sindicato, movimiento social, territorio, tradición … Las desigualdades entre naciones, regiones y estados continúan e incluso se agravan, pero no pueden ser ya pensadas al margen de la aparición de redes y alianzas que reorganizan y subsumen tanto las estructuras estatales como los regímenes políticos y los proyectos nacionales"
Esa globalización llamada enferma, es la síntesis contradictoria entre: fin - comienzo, entre nacimiento – muerte. En el desarrollo del mundo de hoy, en que la ruptura es necesaria, a la globalización hay que extirparle el lado enfermo para lograr identificarnos a nosotros mismos, asumir nuestra especificidad para avanzar en el reconocimiento del otro. Esto constituye el fundamento de la creación y el fortalecimiento de una auténtica sociedad global en la que la repercusión de nuestra identidad y la aceptación plena frente a otros, permitirá la convivencia, dándole razón de ser al conocimiento de la historia particular de todas y cada una de las culturas conformadoras del mundo global del nuevo milenio; en otras palabras, es necesario estar abierto a todo, sin desdeñar ninguna forma por arcaica o ultramoderna que nos parezca; la identificación, tanto de nosotros como de los otros, nos ayudará buscar y reforzar nuestro propio lugar en este mundo que cada vez se hace más pequeño.
De manera que, en los tiempos que corren solo nos queda un elemento en común, algo así como la tabla de salvación para el náufrago: la cultura nacional, el yo.
En América Latina el proceso de apertura económica se distingue por dos tendencias contradictorias:
La primera, se marca por la desintegración social, política y nacional que está socavando el reconocimiento de lo latinoamericano en un movimiento creciente de "neutralización y borramiento de las señas de identidad nacional y regional".
La segunda, muy unida a la primera en algo así como un acto de réplica, se caracteriza por la reafirmación de nuestra identidad en esa incesante lucha contra el invasor desde Colón hasta nuestros días.
Es la equivalencia entre identidad y nación la que estalla ante la multiculturalidad de la sociedad actual mexicana, porque, por un lado la globalización disminuye el peso de los territorios, desdibuja las demarcaciones geopolíticas y los acontecimientos fundadores que  representaban y esencializaban lo nacional y, por otro lado, toda la revaloración de lo local redefine la idea misma de la nación; porque hoy mirando desde la cultura mundo la cultura nacional aparece provinciana y cargada de lastres estatistas y paternalistas; mirada desde la diversidad de las culturas locales, lo nacional equivale a homogeneización centralista y acortamiento oficialista. De modo que es tanto la idea como la experiencia social de identidad la que desborda los marcos del análisis tradicionalista.
La identidad no puede seguir siendo pensada como expresión de una sola cultura homogénea; el monolingüismo y la uniterritorialidad que la primera modernización heredó de la colonia escondieron la multiculturalidad de que está hecho lo latinoamericano.
La globalización ha venido a reafirmarnos, nos hemos encontrado a nosotros mismos, punto a partir del cual nos integramos al resto del mundo. Nuestra identidad forjada en la incansable lucha contra el invasor conformó nuestra cultura emergida hoy como el "escudo de la nación".
Para los cubanos la identidad, lo nacional es el símbolo de rebeldía y de lucha que anima hoy el espíritu de resistencia de la nación frente al mundo; nuestra cultura es al alma de la nación, salvándola salvamos nuestra manera de pensar y de ser, pero no encerrados en una concha, si abiertos al mundo, dialogando, interpretando, apropiándonos de lo más valioso de la cultura universal para ganarnos el derecho a pertenecer y a participar.
"Un asteroide es nuestra casa, nuestro país. ¡Luchemos siempre porque los hombres de negocios, los capitalistas, no nos conviertan las estrellas y los sueños en simples cifras que engrosen sus cuentas bancarias… preguntando, trabajando, soñando se puede llegar a las estrellas"

martes, 30 de noviembre de 2010

Generacion Ni Ni en Mexico

Los Ninis en México

Es fácil criticar a estas personas, decir que son unos buenos para nada y que deberían ponerse a hacer algo de provecho, es fácil para nosotros, ya que estudiamos, y algunos también trabajan, pero al menos yo, estuve también del otro lado, hace no mucho tiempo...
No es fácil despertarse sin saber que se hará, sin saber si habrá algo prductivo que hacer, o si será como todos los días anteriores, solo esperando a que se acabe el día, y empezar otro que será igual al anterior...

Y si tuve un trabajo, que me gustaba y que hacía con muchas ganas, y me corrieron por la cosa más tonta del mundo, me dió varicela, y falté un mes, claro que avisé, pero en el momento que regresé, me dijeron que ya había cambiado todo, que no eran los mismos jefes, y que ya no podía regresar a trabajar, que me habían dado de baja, y que no había forma de que algún día pudiera volver a trabajar en esa empresa, y me quedé con las manos vacías, claro que intenté encontrar otro trabajo, pero solo con la prepa, y sin experiencia, me fué imposible...

Es frustrante hacer examenes para entrar a la universidad, estudiar, ir a cursos, no dormir por entender los temas, solo para que el día que den los resultados, te des cuenta de que de nuevo no quedaste, se te cae la esperanza que constuiste el día que presentaste el examen, con todas las ganas, con la seguridad de que esa vez si te quedaras, todo se va al suelo cuando ves los resultados y t das cuenta de que de 1,5000 personas que hicieron el examen, solo dieron 55 lugares, y que tu no fuiste una de ellas porque te faltaron 5 aciertos...

Estoy consciente de que hay muchos tipos de NiNis, pero al menos yo, en el momento que lo fui, me preocupaba por encontrar un trabajo, una escuela, algo que me mantuviera ocupada, y que fuera productivo, pero a veces las oportunidades simplemente no llegan.

Y me da pavor pensar que aún teniendo un título, con una licenciatura, vuelva a caer en la misma situación, en no tener trabajo, ni estudiar, pero creo que las cosas cambiarán, que en 3 años y medio que me faltan para terminar, todo será distinto, y habrá más oportunidades que ahora.

Se habla de culpar al gobierno, a la educación en México, pero creo que se trata más bien de plantear soluciones, de brinda oportunidades para que estos chavos, que no estudian ni trabajan, tengan oportunidades de salir adelante, de contruir un mejor futuro, y aprender d los errores que se han dado